27 de mayo de 2017

MARÍA, MADRE DE LA FE



¡Madre!, enséñame a tener una fe como la tuya. Una fe humilde y sencilla, abierta y disponible, confiada y abandonada en la Palabra de nuestro Padre Dios. Una fe paciente e incondicional capaz de seguir adelante, a pesar de la oscuridad e incertidumbre del camino y de los acontecimientos que no puedo entender. ¡Madre, una fe a prueba de dolor y sacrificio, de incertidumbre y oscuridades; de misterios y dudas que sabía guardar en tu corazón confiando y esperando su providencia por su Amor y Misericordia.

¡Madre!, una fe capaz de cambiar mi vida como la cambiaste tú. ¡Madre!, una fe ciega, como la de un niño en la presencia de Dios y abandonado a su intervención. Tal y como tú, Madre, te abandonaste a su Voluntad y a su Amor. 

¡Madre!, ¿cómo se hace eso?, pues yo también quiero hacerlo y vivirlo. ¡Madre!, intercede como Madre de Dios, para que el Padre aumente la fe de todos tus hijos y nos fortalezca nuestra voluntad para vivirla de forma incondicional y disponible como tú has hecho. 

¡Madre!, gracias por estar ahí, cercana y atenta a todos tus hijos, y dispuesta a acompañarnos y a escucharnos, para con tu ejemplo y fortaleza servirnos de testimonio y ánimo para llevarnos a la presencia de tu Hijo. ¡Madre!, intercede por todos nosotros para que, por la Gracia del Padre, nuestra fe de cada día sea más grande y más firme.

Porque, sólo con fe, Madre nuestra, seremos capaces de buscar y vivir en el gozo del Señor, a pesar de los avatares y vicisitudes de cada día; a pesar de nuestras debilidades, tentaciones y pecados, que nos derrumban y nos sumen en el fracaso y el abandono. Y esa fe, de la que tú eres un claro ejemplo y testimonio, sólo nos puede venir como don gratuito del Padre Dios. 

Y Tú, Madre,  aparte de enseñarnos el camino y darnos ánimo, nos llevas a tu Hijo, para que, por Él y su Amor, el Padre nos conceda el don de la fe para vivir en su esperanza y seguimiento. Amén.

25 de mayo de 2017

EL SAGRADO Y MISERICORDIOSO CORAZÓN DE JESÚS


Hace no demasiados años todos teníamos en la pared de la cabecera de la cama una imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Algunas de esas imágenes estaban más logradas que otras y las había, cabe reconocerlo, algunas “muy mejorables”.
Abro un paréntesis para decir que cuando decimos que una imagen de Jesús o de María es fea se ha de entender, lógicamente, que nos referimos no a lo que representa sino a como lo representa, es decir, al arte o falta de él que ha tenido el artista o el bienintencionado pero muy poco artista. Aclarado queda.
Pues bien, lo más importante de esas imágenes era que nos representaba a Jesucristo, Hijo de Dios, con corazón de hombre. Cuando en la Biblia se habla del corazón nos referimos no solo a la válvula que nos permite vivir porque bombea la sangre, ni tampoco solo al corazón que se enamora y ama a otra persona, sino también del lugar simbólico donde se toman las grandes decisiones y, también, el lugar de acogida al débil y necesitado, al pequeño o al diferente. Así pues, cuando de alguien decimos que “no tiene corazón” no nos referimos a que no posea la válvula, o cuando hablamos del Corazón de Jesús no lo hacemos refiriéndonos a lo que le bombea la sangre.
Esa realidad del Corazón de Jesús, tradicionalmente se ha designado precedida de la expresión “Sagrado”. No quisiera yo menoscabar para nada que Nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios verdadero, es Santo y Sagrado todo Él y, por tanto, también su corazón. Pero, me atrevo a completar esa denominación con el adjetivo “misericordioso” porque, sin duda, tras el Año de la Misericordia y, en especial, después de toda la predicación que de ello nos ha ofrecido el Papa Francisco, creo que así se completa de manera necesaria la comprensión de qué es el Sagrado y Misericordioso Corazón de Jesús.
Un Corazón que ama, perdona y se compadece. Recordemos como siente y actúa ese Corazón ante la multitud de personas que le han seguido para escucharles. Jesús había aprendido de su Madre el “no tienen vino”, es decir, el fijarse en qué es necesario y, sobre todo, en quién está necesitado. Así, ahora, Jesús se fija en que “no tienen pan” y desde su mirada compasiva, como hizo al convertir el agua en vino, ahora convierte lo poco en mucho. Porque el Sagrado y Misericordioso Corazón de Jesús es un lugar de acogida generosa.

24 de mayo de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hermosas, !la verdadera esperanza pasa por el fracaso y el sufrimiento", palabras del Papa Francisco. Y hermosas porque, de alguna manera, resumen la vida de toda persona: "Un camino de alegrías y tristezas que madura en la medida que experimenta la pobreza y el dolor". Ese es el único y verdadero camino de nuestra vida, aprender de nuestros fracasos, de nuestros errores y pecados.

Y de alguna manera, nos dice nuestro Papa, todos somos experiencia de Emaús. ¿Quién no experimenta la tristeza, el fracaso y la desilusión? ¿Y quién no siente y experimenta el impulso de volver al camino, levantarse y continuar la marcha? Es el Señor que nos alienta y nos llena de esperanza, porque detrás de todo dolor y sufrimiento nace la esperanza de un mañana mejor, que en el Señor se hace gozoso y eterno.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 24 de mayo de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

La lectura del Evangelio de san Lucas que hemos escuchado nos narra la experiencia de los dos discípulos que, después de la muerte de Jesús, huyen de Jerusalén sin esperanza, desilusionados y llenos de amargura por la derrota del Maestro, hacia la tranquilidad de Emaús.

En ese caminar hacia su aldea, mientras conversan con paso triste y desesperanzado, se les une un desconocido. Los ojos de ellos, velados aún por el fracaso de sus expectativas humanas, no reconocen que es Jesús. El Señor camina con ellos, y aunque conoce el motivo de su desilusión, no se impone, sino pregunta y escucha. Comienza su «terapia de la esperanza». Les deja el tiempo necesario para que hagan un recorrido interior y lleguen al fondo de su amargura. Y ellos pronuncian aquellas palabras: «Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel»; palabras que trasudan tristeza, decepción, derrota, y que son un retrato de la existencia humana que nos es común.

Jesús camina, de manera discreta, junto a todas las personas desalentadas, y logra darles de nuevo la esperanza. Como a los discípulos de Emaús, él habla a través de las Escrituras, manifestando cómo la verdadera esperanza pasa por el fracaso y el sufrimiento. Y al final del camino cumplido en su compañía, Jesús se hace reconocer en la Fracción del pan, gesto fundamental de la Eucaristía, don de su amor total, de donde brota la vida de la Iglesia y del cristiano.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que Jesús resucitado nos conceda descubrirlo presente y vivo en su Iglesia donde, saliendo a nuestro encuentro y caminando junto a cada uno, nos conduce con su amor infalible y su presencia vivificante por el camino de la esperanza. Que Dios los bendiga.


22 de mayo de 2017

UN MILLÓN DE VISITAS

UN RINCÓN PARA ORAR

"Despojado de toda distracción y riqueza. Sólo desde la humildad de nuestro corazón, junto a María, llegará nuestra oración al PADRE

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Según las estadísticas de Blogger nuestro blog "Un Rincón para orar" sobrepasa la cifra de visitas de un millón. No sabemos la certeza de esta cifra, pero nos congratulamos que al menos se aproxime y nuestros esfuerzos de llevar la oración a mucha gente sea una realidad.

Gracias a todos y un fuerte abrazo en el Señor.



20 de mayo de 2017

EL SUFRIMIENTO DE MARÍA

Nos resulta muy difícil comprender la actitud de María e imaginarnos como se enfrentó y sufrió ese tiempo de gestación hasta llegar el nacimiento de su Hijo Jesús. Para empezar, el anuncio tuvo que ser una experiencia impactante y sorprendente, pero a su vez llena de temor e inseguridad. ¿Qué iba a suceder? ¿Cómo presentarme así, con esta noticia a José? ¿Acaso me iba a creer?

¿Podemos imaginar por un momento esa situación y tratar de ponernos en su lugar? ¿Puede haber sucedido en nuestra vida algo parecido, no en la dimensión tan alta de María, sino en pequeñas cosas en nuestra vida? ¿Hemos sentido algo que nos sintamos movido por la acción del Espíritu Santo? O, simplemente, ¿estaríamos atentos y dispuesto a escuchar y dejarnos llevar por Él?

Son preguntas e interrogantes que también podemos encontrar en el testimonio y vida de María. La Madre de Dios puede ayudarnos a confiar en su Hijo y a dejarnos conducir por la acción del Espíritu Santo. Fijémonos: María aceptó la tarea que se le encomendaba sin dudar por un momento. Se sometió a la Voluntad de Dios porque creía profundamente en Él y se fiaba de sus cuidados y protección. Su respuesta no da lugar a ninguna duda.

Ser la Madre de Dios era tal privilegio que eso le bastaba para disipar toda duda y temor. ¡Dios mío!, ¿estamos nosotros ansiosos de recibir cualquier encargo del Señor para entregarnos a cumplirlo? Sólo el pensarlo descubre mi poca fe y todos mis miedos. ¿Y puedo imaginar cómo pudo María soportar la decisión de José al saber por María de lo que le había ocurrido? ¿Y lo doloroso que tuvo que ser para ambos? ¿Y la alegría, alivio y satisfacción al conocer la noticia del ángel?

¡Dios mío, Madre!, danos la fortaleza y la voluntad de saber digerir y soportar todos las dificultades y vicisitudes que la vida nos depara y, mirándonos en Ti, ayúdanos a descubrir la Voluntad de Dios que, tanto tu Hijo como Tú han sabido descubrir y cumplir. ¡Madre en ti nos apoyamos!

17 de mayo de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Nos llena de esperanza esta hermosa reflexión que nuestro Papa Francisco nos regala hoy en el Espíritu Santo, que le alumbra y nos abra a nosotros el corazón para acogerla y meditarla profundamente con esperanza y alegría. Porque, nuestra salvación pasa por el encuentro con Jesús Resucitado que, a pesar del dolor y sufrimiento, que nuestro paso por el mundo nos presenta, nos levanta y nos llena de gozo esperanzado en Resucitar en Él.

Porque hemos nacidos, no para morir, tal y como está propuesto en el camino de este mundo, sino para, por, en  y con Xto. Jesús, Resucitar para la Vida Eterna plena de gozo y felicidad junto al Padre. Quizás nos ocurre, como a la Magdalena, que apesadumbrados por el dolor quedamos cegados y sumidos en la oscuridad, tal y como nos dice el Papa Francisco. Pero, confiemos en Jesús, continúa el Papa, que se hace el encontradizo y nos llama por nuestro nombre, para levantarnos y llenarnos de esperanza y alegría.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 17 de mayo de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

En este tiempo de Pascua dirigimos nuestra mirada a María Magdalena, la primera persona en encontrarse con Jesús resucitado, según los Evangelios.

La experiencia de la resurrección que vive María Magdalena es profunda y existencial. Ella se acercó al sepulcro con el corazón colmado de la tristeza y la soledad de quien ha perdido un ser querido, y al llegar ahí, el dolor y la desilusión de no encontrar el cuerpo de Jesús le impedían verlo y reconocerlo vivo. Entonces Jesús, tomando la iniciativa, la llama por su nombre. Ella al sentirse interpelada personalmente, experimenta dentro de sí una felicidad tan profunda que cambiará su existencia y que está destinada también a transformar la existencia de todo hombre y mujer. Es muy hermoso pensar que la primera aparición de Jesús resucitado se haya producido de un modo tan personal y cercano.

Nuestra vida, tantas veces cargada de esas mismas experiencias de soledad, de vacío y de dolor, se ve transformada por la presencia de Dios, que mucho antes de que nosotros lo busquemos, sale a nuestro encuentro, nos llama por nuestro nombre, y nos dice: Levántate, no llores más, porque he venido a liberarte.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los animo a perseverar en la oración y en la escucha de la Palabra de Dios, para que en los momentos de dolor y abandono, sientan cómo Jesús resucitado los llama por su nombre, y salgan con el corazón lleno de alegría a anunciar a todos la Buena Noticia de la Resurrección. Que Dios los bendiga.

13 de mayo de 2017

MARÍA IGNORABA SU CAMINO



María no sabía ni conocía el camino que Dios le había preparado. A la invitación del ángel, María responde con un sí decidido, valiente y comprometido, dispuesta a ser la morada de una nueva criatura que nace. ¡Qué hermosa la vida, y que grandeza ser la portadora de una nueva vida! Ser madre es una de las experiencias más hermosas e importantes de nuestra vida. Tener esa posibilidad, por la Gracia de Dios, es ser la semilla que brota y da vida. Una nueva vida para la eternidad. Una experiencia de darse para que otra vida nazca y viva para Gloria de Dios.

Pero, María, nos enseña a obedecer, a fiarse de Dios. Dice "Sí" sin saber nada más. No conoce los pasos que seguirán ese compromiso del Sí, pero se fía y obedece. Parémonos y reflexionemos: ¿Obedecemos también nosotros los mandatos de Dios? ¿Estamos dispuestos a continuar el camino que nos señala la Voluntad de Dios, obedientemente, a pesar de no entender nada? Esa fue la actitud de María y la que nos deja para nuestra enseñanza.

También, María, se enfrenta a la realidad de cada día. Y no se derrumba ante las diversas pruebas que se le presentan en su andar diario. Siguiendo la catequesis del Papa Francisco sobre María, entresacamos la fortaleza de la Virgen ante la adversidad y los interrogantes que se le presentan. No se deprime cuando los acontecimientos parecen no ir por el camino correcto. Ni tampoco se desespera y, eso sí, escucha y se llena de esperanza. En lo más profundo de su ser encuentra la confianza y la fe en Dios. ¿Buscamos nosotros esa confianza y esa fe? ¿Nos sostenemos en la esperanza de la escucha a la Palabra de Dios?

Diríamos que María va aceptando su camino y su cruz dentro de él, hasta llegar, como nos dice el Papa, a la hora de que su Hijo es clavado en el madero de la Cruz. María, continua el Papa, se diluye en la historia Sagrada y en el aparente acompañamiento de su Hijo. Como por arte de magia, María parece ausentarse del camino de su Hijo. No quiere interponerse en la obediencia del Hijo a la Voluntad del Padre. Sin embargo, cuando se queda casi sólo, la presencia de la Madre se hace vital, y María está ahí junto a su Hijo y al pie de la Cruz. Sufre su propia pasión, tan dolorosa como la de su propio Hijo.

¿Cómo estaba? Cada uno de nosotros, sobre todo las madres, por su propia experiencia, pueden imaginar  y suponer el estado de María. Simplemente estaba, con dudas, con dolor, con sufrimientos, pero con esperanza. Obediente y confiada. Sin saber nada, como nos dice el Papa, sobre la Resurrección. Simplemente estaba, fiel y obediente a la Palabra y compromiso de la Voluntad de Dios. Ejemplo y testimonios para todos sus hijos, nosotros, que desfallecemos al menor resquicio de duda y mal testimonio de muchos de nosotros, abandonándonos y desesperándonos. María, Madre de Dios, ruega por nosotros.

10 de mayo de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa Francisco nos habla de María, y nos la presenta como Madre de esperanza. Porque esperar significa responder y entregarse a esa espera de creer en la Palabra de Dios. No era fácil, nos dice el Papa Francisco, responder con un Sí, ni tampoco seguir fielmente el camino de acompañar a su Hijo. Se quedo casi sola en el momento de la Cruz, pero permaneció fiel a su palabra y a la Palabra del Señor.

Y, a pesar de no entender muchas cosas, creyó y mantuvo siempre su corazón esperanzado y confiado en su Señor y Salvador. María es un ejemplo y una referencia para nosotros. Nos enseña, como nos dice el Papa, a soportar y, sobre todo, a confiar y esperar en el Señor.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 10 de mayo de 2017


Queridos hermanos:

En la catequesis de hoy contemplamos a María como Madre de la esperanza. Ella pasó también por momentos muy difíciles. No era fácil responder con un «sí» al anuncio del Ángel y acoger en su seno el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. Después, en el momento crucial de la vida de Jesús, cuando casi todos lo han abandonado, María permaneció junto a la cruz de su Hijo por amor de madre y por fidelidad al plan de Dios.

Ella, a pesar de que no siempre comprendía todo lo que estaba sucediendo, se nos muestra como una mujer valiente, que no se detiene ante las dificultades. Una mujer que está atenta a la Palabra de Dios y que sabe meditar todo en su corazón.

Por último, también la vemos al comienzo de la Iglesia, junto a los discípulos de su Hijo, acompañándolos y animándolos como madre de esperanza. Así nos enseña que en los momentos de dificultad, cuando parece que nada tiene sentido, siempre tenemos que esperar y confiar en Dios.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Hoy celebramos la fiesta de san Juan de Ávila, patrono del clero español y maestro de vida espiritual. Pidamos hermanos por todos los sacerdotes, para que sean siempre una imagen transparente de Jesús, Buen Pastor, y la Virgen María los sostenga a lo largo de su vida sacerdotal. También quisiera enviar un saludo desde aquí a los fieles de mi patria, que hace dos días celebraron la Solemnidad de la Patrona de Argentina, Nuestra Señora de Luján. Mi corazón estuvo en Luján estos días. Que el Señor os bendiga. Muchas gracias.

6 de mayo de 2017

MAYO, MES DE MARÍA

Felicitar a una madre es siempre un cumplido y un detalle inevitable, porque madre no hay más que una y porque una madre nunca se cansa de esperar. Pero, este mes de mayo, mes de flores a María, se nos recuerda que todos tenemos una Madre especial. Una Madre que puesto su vida sin condiciones al servicio de la salvación de todos sus hijos. Una Madre, madre también de nuestras propias madres y padres de aquí abajo.

Madre del Cielo, Madre querida, danos la alegría de descubrir ese Tesoro al que Tú prestaste tu seno y fuiste morada de luz y salvación, siendo la puerta de su venida a este mundo para salvarnos.Mayo es sinónimo de María. La idea de un mes dedicado específicamente a María se remonta a los tiempos barrocos - siglo XVII (diecisiete)-. A pesar de que no siempre se llevó a cabo en mayo, el mes de María incluía treinta ejercicios espirituales diarios en honor a la Madre de Dios.

Fue en esta época que el mes de mayo y de María se combinaron, haciendo que esta celebración cuente con devociones especiales organizadas cada día durante todo el mes. Esta costumbre se extendió sobre todo durante el siglo XIX (diecinueve) y se practica hasta hoy. (Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en National Catholic Register.)
Es el mes de todas las madres, pero también, añadamos, mes de la vida, porque la vida y la madre están irremediablemente relacionadas. María trajo al mundo la Vida, "el Pan que da la Vida Eterna", y cada madre de este mundo da vida a un hijo de Dios. Un hijo, por el que el Padre ha enviado al Hijo para salvarlo de las garras del pecado y de la muerte. Un hijo que tiene derecho a nacer y vivir para salvar y salvarse por la Gracia de Dios.
Seguir a Jesús es entregarle nuestros pecados y nuestra humanidad herida; creer en Jesús es darle todo nuestro ser, manos y alma, para que nos utilice como instrumentos de su salvación para todos los hombres a través del servicio y del amor. Creer en Jesús es amar, no para cambiar al otro, sino para aceptarlo como es y poner en Manos del Espíritu la acción de que cambie por amor. Se trata de amar tal y como Dios me ama a mí, que me acepta como soy y me cambia amándome y por amor.
Madre, danos la luz y la capacidad de amar como ama tu Hijo, y enséñanos el camino para amar como Tú nos amas, a pesar de nuestras indiferencias, desobediencias y pecados. Amén

3 de mayo de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy el Papa nos habla de su viaje apostólico. Un viaje marcado por la paz y la convivencia reunidos y en medio del Señor. Y ese debe ser nuestro lema y nuestra actitud de vida. "Buscadores de paz en torno a Jesús como referencia de amor y unidad". No importa de donde vengamos, sino lo que sembramos, y dentro del corazón de todo hombre, como hijos de Dios, debe priorizar buscar y establecer vínculos de Paz.

Damos gracias al Santo Padre por sus experiencias compartidas, y por su testimonio y esfuerzo de buscar la paz entre los hombres. Y, unidos, pedimos por toda la Iglesia, con él a la cabeza, para que la unidad y la paz entre todos los hombres prime por encima de religiones e ideologías.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 3 de mayo de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Deseo hablarles hoy sobre mi reciente Viaje apostólico en Egipto. El lema del viaje era: «El Papa de la paz en un Egipto de paz». El primer día tuve varios encuentros encaminados a fomentar el diálogo entre cristianos y musulmanes, y a promover la paz. Egipto es tierra de civilización y de cultura, y esto nos enseña que la paz se construye mediante una educación integral que comprende la dimensión religiosa y la relación con Dios.

Viví además un signo de comunión con el querido hermano el Papa Tawadros II, Patriarca de los Coptos ortodoxos. Renovamos nuestro compromiso de caminar juntos y firmamos una Declaración conjunta, en la que nos comprometemos a buscar los medios para no repetir el Bautismo administrado en nuestras respectivas Iglesias. Acompañados también por el Patriarca de Constantinopla, rezamos por los mártires de los recientes atentados; su sangre fecunda el diálogo ecuménico y a toda la Iglesia.

El segundo día estuvo dedicado a los fieles católicos. Los animé a que reavivaran en ellos la experiencia de los discípulos de Emaús. Después me reuní con sacerdotes, religiosos y religiosas y seminaristas. En ellos he visto la belleza de la Iglesia en Egipto y recé con ellos por todos los cristianos de Oriente Medio.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que la Sagrada Familia de Nazaret, que emigró a la tierra del Nilo para huir de la violencia de Herodes, bendiga y proteja al pueblo de Egipto; y a todos ustedes les conceda paz y bien en sus vidas. Muchas gracias.


2 de mayo de 2017

EL DIÁLOGO GENEROSO COMO SOLUCIÓN


(La Misericordia en la Biblia)
Abraham y Lot, tío y sobrino respectivamente, tienen un problema: los pastores de sus respectivos rebaños se están peleando.

Tal como han ido prosperando y, por tanto, aumentando el número de ejemplares, se les han ido quedando pequeños los pastos.

Leemos en el libro del Génesis: “Y la tierra no podía sostenerlos para que habitaran juntos, porque sus posesiones eran tantas que ya no podían habitar juntos” (13,6)


A Abraham le toca presentar alguna propuesta de solución. Él podría hacer valer su ascendente sobre Lot, porque es mayor que él y porque es su tío. Pero su propuesta va a resultar solución porque no busca ganar al otro.


Seguimos leyendo: “Te ruego que no haya contienda entre nosotros, ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Te ruego que te separes de mí: si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si a la derecha, yo iré a la izquierda”. (13,8-9)


Abraham inicia la propuesta con humildad: “Te ruego”; continúa con deseos de paz: “no haya contienda”; y la remata con el reconocimiento de la fraternidad: “porque somos hermanos”.


Es realmente impresionante constatar como esa humildad conduce a Abraham a proponer la manera más sencilla, que a la vez deviene la más eficaz. El método es bien fácil, nada complicado. No requiere ni de estudios ni de medios técnicos especiales. Simplemente el acuerdo dialogado desde la generosidad con el otro y el deseo de paz. Todo se reduce a recordar que el otro tiene mis mismos derechos porque es mi hermano, es hijo de mi mismo Padre Dios.


He aquí la clave de la solución, poner a Dios por medio para que nos regale el don de la generosidad que no busca que haya vencedores ni vencidos, con un acuerdo del conflicto que acaba beneficiando a todos.


Fijémonos en que Abraham, autor de la propuesta, se lo pone tan fácil a Lot que podemos decir que le sirve un muy buen acuerdo en bandeja: “si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si a la derecha, yo iré a la izquierda”.


QUIQUE FERNÁNDEZ

29 de abril de 2017

LA HUMILDAD DE LA VIRGEN MARÍA

Hoy, el Evangelio, nos habla de la humildad. Y es bueno y necesario mirar para la Madre de Dios, donde destaca esa gran virtud de la humildad. Ella es ejemplo y figura de sencillez y humildad. Y no la proclama, sino que la vive, y al hacerla vida ilumina y testimonia con sus actos y obras. Nada heroico, sino sencillo, humilde y lleno de amor. Una vida autentica, sincera, con buenas intenciones y llena de amor.

María, la Madre de Dios, es icono de sencillez y humildad. Su vida es un regalo, por la Gracia de Dios, que nos acompaña y nos lleva a su Hijo, meta y referencia de humildad y compromiso por amor, que entrega voluntariamete su Vida a una muerte de Cruz, liberándonos así de nuestros pecados y salvándonos. 

Ella canta su propia humillación proclamando la grandeza del Señor, porque, dice, el Señor ha mirado la humillación de su esclava. Y se alegra su espíritu en Dios, su Salvador. Vivamos también nosotros, junto a María, nuestro esfuerzo sincero en humillarnos como esclavos y siervos ante el Señor y proclamemos la grandeza del Señor, nuestro Dios.

María siempre sostuvo su mirada hacia lo alto. Ella entregada en cuerpo y alma a la Voluntad de Dios, dedicó toda su vida a cumplirla, y a ser la Madre del Hijo, sirviéndole y acompañándole hasta el pie de la Cruz. María con su humildad se abre a la Gracia de Dios, y se llena de Gracia. Porque, Dios se resiste a los soberbios y da a los humildes.

Pidamos a María que nos enseñe a ser humildes. Una humildad que pasa por ser obedientes, a levantar la mirada de las cosas de este mundo, a buscar la alegría y el gozo en servir por amor y a esperar una vida en plenitud junto al Padre Dios, que nos colmará de gozo y eternidad. Amén.

26 de abril de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Precisamente, nuestro Dios se diferencia de todos los demás en eso que hoy nuestro Papa Francisco nos dice y nos recuerda. Es un Dios que no nos deja solos, sino que nos acompaña y se pone el primero en el camino. Él, precisamente, es el Camino -Jn 14, 6-. Nos alumbra el camino y nos toma de la mano para que vayamos con Él.

Nuestra vida es un camino, nos dice el Papa, pero un camino lleno de dificultades y peligros, y que recorrerlo solo desde nuestra limitada y herida condición humana es una temeridad y fracaso seguro. Es de sentido común que nuestro Dios no nos deje solo y se preocupe por nosotros, y nos acompañe, y nos asista. Pues sabe quiénes somos y lo que somos: débiles criaturas tocadas por el pecado.

Gracias santo Padre por sus alentadoras y tonificantes palabras que nos fortalecen en el Espíritu Santo y renuevan nuestra esperanza, apoyada en la promesa de nuestro Padre Dios, en y por los méritos de nuestro Señor Jesús.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 26 de abril de 2017




Queridos hermanos y hermanas:

Las palabras del Evangelio de san Mateo que acabamos de escuchar nos aseguran que nuestro Dios es un Dios cercano, que camina a nuestro lado. No es un Dios lejano e indiferente, sino lleno de amor y de ternura por cada hombre y mujer. A diferencia de nosotros, hábiles en arruinar vínculos y derribar puentes, Dios permanece fiel, nunca nos deja solos, sino que camina siempre a nuestro lado, aun cuando nos olvidáramos de él.

La existencia de todo ser humano es un camino, una peregrinación. La Sagrada Escritura está llena de historias de peregrinos y viajeros, como la de Abrahán que, siguiendo la voz del Señor, abandonó su tierra para ir al encuentro de Dios. En el camino de la vida nadie está solo, y para nosotros los cristianos, esta certeza es aún más fuerte, pues las palabras de Jesús: «Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo», nos aseguran que él nos cuida y nos acompaña siempre.

Entre los símbolos cristianos de la esperanza está el ancla, que evidencia cómo la esperanza cristiana no es un sentimiento indefinido que quisiera mejorar el mundo con la propia fuerza de voluntad, sino la seguridad en lo que Dios nos ha prometido y realizado en Jesús.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que en este tiempo pascual la contemplación de Jesús resucitado, que ha vencido a la muerte y vive para siempre, nos ayude a sentirnos acompañados por su amor y por su presencia vivificante, aún en los momentos más difíciles de nuestra vida. Que Dios los bendiga.

22 de abril de 2017

¡MARÍA, TAMBIÉN ERES MI MADRE!

La noticia se confirmó al pie de la Cruz. Allí, Jesús, el Hijo, nos la dio como Madre - Jn 19, 26-27 - , y desde ese momento, María, es también Madre nuestra. Y todos sabemos lo que es y significa una Madre, más siendo la Virgen, Madre de Dios y también Madre nuestra. 

Una madre es un pozo de sabiduría para un hijo y un espacio donde descargar todas nuestras inquietudes, desesperanzas y preocupaciones. ¿Por qué no suponer esos hermosos diálogos que tendría que tener Jesús con su Madre? ¿Por qué no suponer ese intercambio de sabiduría Humana y Divina de Jesús con María, en quien había caído esa responsabilidad de cuidarlo y protegerlo, sin dejar al margen a su padre adoptivo José? ¿Por qué no suponer los hermosos intercambios de esa Familia Sagrada y consagrada a la luz del Espíritu Santo? ¡Cuánta hermosura y sabiduría podríamos aprender mirándoles personalmente a cada uno!

En este contexto, podemos apreciar la sincronización y estrecha relación del Espíritu Santo con María. Ella, su esposa, concibió por su Gracia de forma inmaculada al Hijo hecho Hombre. Ella, fue asistida y acompañada por el Espíritu de Dios en todo ese camino de acompañamiento, valga la redundancia, al Hijo encarnado, y junto a su esposo José, fueron los encargados en velar, proteger y orientar los primeros pasos de ese Hijo concebido por obra del Espíritu Santo en el seno de María.

¡Madre, acompañanos también a nosotros con esa Sabiduría y Gracia que te asiste en el Espíritu Santo! ¡Madre, contagianos de esa humildad, entrega, servicio, silencio, sencillez, fortaleza, obediencia y disponibilidad que Tú, la Madre elegida, dispusiste sin condiciones a la Voluntad del Padre Dios! 

¡Madre, tomanos como hijos y aconsejanos, orientanos, educanos, fortalecenos y llevanos de tu mano a tu Hijo, para que también nosotros, como Él, sepamos escucharte, obedecerte y amarte y seguir los mismos pasos tras Él. Amén.

19 de abril de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Sin la Resurrección, nos dice el Papa Francisco, Xto. Jesús sería sólo un buen ejemplo y una buena persona. Pero nada más. Su ejemplo quedaría en la historia como testimonio a imitar y a resaltar, pero nada más. Su buena conducta ejemplar no sería suficiente, continúa diciendo el Papa, para apoyar nuestra fe y nuestra esperanza.

Todo cambia con la Resurrección, porque con ella Xto. Jesús nos revela el Poder del Padre sobre la muerte y la exaltación de su Gloria con la Resurrección de su Hijo, nuestro Señor Jesús. Una Resurrección que se revela y se demuestra en los encuentros del Resucitado con Cefas, con los doce, luego con más de quinientas personas, con Santiago y por último, dice San Pablo, a mí mismo.

También, hoy, el Señor quiere presentase ante ti, pero antes quiere descubrir que tú le esperas, que tú le buscas y que crees en Él. Porque quiere ofrecerte su Amor y su salvación venciendo al pecado y a la muerte. Y eso significa que resucitaremos como, por y en Él.


Ver aquí texto audiencia completa




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 19 de abril de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Nos encontramos hoy, en el contexto de la Pascua, que hemos celebrado y seguimos celebrándola en la liturgia. Cristo resucitado es nuestra esperanza. El cristianismo es un camino de fe que nace de un evento, testimoniado por los discípulos de Jesús. Como nos dice San Pablo: Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado, resucitó al tercer día y se apareció a Pedro y a los Doce. Si todo hubiera terminado con la muerte de Jesús, sólo tendríamos en él un ejemplo de entrega y generosidad, pero no sería suficiente para generar nuestra fe, porque la fe nace en la mañana de Pascua.

San Pablo, al relatarnos la experiencia de las personas que han entrado en contacto con el Resucitado, hace referencia primero a Cefas, luego a los Doce, después a más de quinientas personas, a Santiago y por último se cita a sí mismo. Jesús quiso salir al encuentro de Pablo, perseguidor de la Iglesia, cuando iba camino de Damasco, y para el Apóstol ese fue un acontecimiento que cambió su vida.

También el Señor quiere hacerse presente en nuestras vidas para conquistarnos y no abandonarnos jamás. Ser cristianos significa reconocer y abrazar el amor que Dios tiene por nosotros, que vence el pecado y la muerte.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Los invito a llevar a todos el gozo de la resurrección del Señor. Que podamos comunicar con nuestra vida que él está aquí y vive en medio de nosotros. Muchas gracias.

15 de abril de 2017

LA SOLEDAD DE MARÍA

María está al pie de la Cruz. Su dolor es inaguantable y no hay consuelo que la pueda consolar. María, que estaba advertida de lo que su Hijo iba a sufrir, no soporta, llegado el momento, su dolor traspasado por ese puñal que le profetizara Simeón -Lc 2, 33-35- el día de la presentación en el templo.

Es de sentido común suponer aquellos innumerables ratos que pasaste con tu Hijo, Madre, y cuantos intercambios y conversaciones tuvieron. Es lógico pensar que un Hijo le cuenta a su Madre muchas cosas y, ¡cómo no!, a ti Madre, Jesús te tendría al corriente. Supongo que te diría, como dijo a los apóstoles, lo que iba a suceder. Y también lo de la Cruz. 

También es lógico pensar que tú, Madre, suponías muchas cosas que guardabas en el corazón humildemente y silenciosamente. Tú veías los caminos de tu Hijo, y sabías de su compromiso y misión. Tú, María, anunciada, por el Ángel Gabriel, de la concepción por el Espíritu Santo y tu estrecha colaboración incondicional con Él, sabías el camino a recorrer y el compromiso de la Cruz. ¡Y como lo soportaste! 

Madre de dolor y de angustia; Madre de fortaleza y esperanza; Madre llena de Gracia y de humildad; Madre de obediencia y fidelidad. ¡Madre, enséñanos a permanecer, a pesar del dolor y la cruz que la vida nos presenta en el camino de tu Hijo! ¡Madre, tómanos de tu mano y llévanos hacia tu Hijo!

¡Madre, en este sábado de soledad y de silencio, queremos permanecer a tu lado! También callados, en silencio y obedientes. Firmes y esperanzados, expectantes a la Resurrección, porque, ¡Madre!, sabemos de tu dolor, pero también de tu fidelidad y de tu fe, y como Tú, queremos mantenernos fieles a tu Hijo. Para ello pedimos tu intercesión de Madre, para que fortalecidos en Ti encontremos la fortaleza de no desfallecer y abrazar nuestra propia cruz ofrecida a tu Hijo. 

12 de abril de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Nuestro Papa Francisco nos deja hoy un hermoso mensaje. ¡Qué bien lo explica! Nos descubre nuestras mundana intenciones cargadas de intereses, de beneficios milagrosos, de prosperidad, de bienestar hedonista y de querer pasarlo bien. Nos interpela porque, quizás, buscamos un Jesús que nos propicie una vida cómoda, placentera y sin problemas.

Y es verdad que como humanos estamos tentados a eso. Nuestra naturaleza está herida y debilitada, y sólo en el Señor recobra su fortaleza y su salud. Pero, como muy bien nos dice el Papa Francisco, sólo si estamos dispuestos a morir. A morir como el grano de trigo; a renunciar a ese hedonismo voluptuoso que nos endiosa y nos separa del verdadero Amor, lo único que nos salva eternamente.





PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 12 de abril de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

El pasado domingo hemos hecho memoria de la entrada de Jesús en Jerusalén. Muchas de las personas que acudieron con palmas a recibirlo lo hicieron con expectativas mundanas: buscaban milagros, prodigios, la expulsión de los invasores. Todo ello se derrumbó ante el misterio de la cruz. Nosotros por el contrario creemos que del Crucificado renace nuestra esperanza por la fuerza de su amor.

Jesús lo explica con la imagen del grano de trigo que cae en tierra, si éste permanece cerrado en sí mismo, no sucede nada, pero si se rompe y se abre, entonces da vida a una planta que producirá fruto. Él es el grano que ha caído en tierra desde el cielo y ha transformado el miedo, el pecado y la muerte, en alegría, perdón y resurrección.

En esta Pascua, estamos llamados a seguir el ejemplo de Nuestro Señor. El amor más grande es el de aquel que se entrega sin reservas y da todo lo que tiene. El que se pone al servicio de los demás es simiente de esperanza.


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los exhorto a caminar hacia la meta de nuestra esperanza, contemplando la cruz como el dolor de una madre en el momento de dar a luz. Cuando la nueva vida nazca, no recordaremos el sufrimiento, porque la alegría pascual inundará todo con su luz. Que Dios los bendiga.

8 de abril de 2017

MARÍA, AL PIE DE LA CRUZ

Con María empieza la salvación. El Hijo de Dios, nuestro Señor, se encarna, concebido por el Espíritu Santo, en el seno de María. Ella ofrece su seno como morada, para que habite la Gracia de Dios, al servicio de la salvación, porque Dios así lo ha querido. Ella, llena de Gracia, entrega su vida y todo su ser a la colaboración, con la obra redentora de su Hijo, por la salvación de la humanidad.

Y no lo hace de cualquier manera, lo hace desde la estrecha colaboración y disposición incondicional a la acción del Espíritu Santo. De tal forma que sus pasos marcan también los pasos del Espíritu de Dios, están configurados con la Voluntad del Padre y entregados a la acción del Espíritu Santo que la dirige y camina con ella.

¡Madre bendita, Madre de Dios, enséñanos también a caminar al ritmo de los pasos que nos marca el Espíritu Santo y a dejarnos fortalecer por su Amor y su Fortaleza!

Pero, María, no se queda en el camino, sino que camina al ritmo de su Hijo Jesús. Ella que inicia su andadura con Él en su seno, le acompaña, treinta y tres años más tarde, al pie de la Cruz. Ella padece sus burlas, sus injurias, sus blasfemias y sus sufrimientos. Ellas los recibe como si de su propia crucifixión se tratara. Ella coopera con su dolor sufriente en esa redención universal de su Hijo. Ella continúa también la obra redentora de su Hijo, que se consuma en la Cruz.

Allí consagra su vida y es proclamad Madre de todos los hombres, y, como tal, Madre de la Iglesia, que ella aúna, fortalece y reemprende. Madre del Calvario, que, junto a tu Hijo, gastas toda tu vida en entregarla para que, la encarnación de tu Hijo tenga esa Hora final donde los pecados de todos los hombres sean redimidos y perdonados por la entrega voluntaria de su Muerte en la Cruz.

Madre, tú que supiste cumplir la Voluntad de Dios y llevar hasta la Cruz junto a tu Hijo, intercede por nosotros, para que también, de tu Mano e injertado en tu Hijo Jesús, sepamos llevar también nuestra vida hasta los pies de la Cruz de salvación, y entregar todas nuestras miserias y pecados, compartiendo nuestra muerte, con la del Señor. Amén.

5 de abril de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

El apóstol Pedro, nos dice el Papa Francisco, nos invita a vivir en la esperanza. Esa esperanza que mueve nuestra vida, pero que se apoya, no en las cosas de este mundo, que se corrompen y son caducas, sino en la Esperanza que se encarna en nuestro Señor Jesús. Él es el centro de nuestra vida y de todas nuestras esperanzas. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Él es el Resucitado.

Y este Tesoro no es para ocultarlo, continua el Papa, sino para manifestarlo, descubrirlo y compartirlo. Porque es un Tesoro de salvación. Un Tesoro que nos une en el Perdón y la Misericordia de Dios Padre que, Jesús, el Señor, nos viene a manifestar y a ofrecer. Y, como nos dice San Pedro, es mejor soportar y sufrir unido al Señor, que nos hace suave y ligera la carga y nos llena de esperanza de Resurrección, que transmitimos y proclamamos a los demás con nuestro testimonio y nuestra vida.





PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 5 de abril de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

El apóstol Pedro nos invita a dar razones de la esperanza que habita en nuestros corazones. Esta esperanza no es un concepto ni un sentimiento, sino una persona, Jesús resucitado, que, desde nuestro bautismo, vive en nosotros, renueva nuestra vida y nos colma con su amor y con la plenitud del Espíritu Santo.

Este tesoro no podemos ocultarlo, tenemos que compartirlo y darlo a conocer con el testimonio de nuestra vida. Es necesario que la esperanza tome la forma de dulzura y de bondad para con el prójimo, y también de perdón para los que nos han hecho daño, convencidos que el mal solamente se vence con la humildad y la misericordia.

San Pedro nos dice además que es mejor sufrir haciendo el bien que haciendo el mal, porque cuando sufrimos por el bien, estamos en comunión con Jesús, que aceptó el sufrimiento por nuestra salvación. Cuando vivimos esta realidad, nos convertimos en sembradores de la resurrección, y en portadores de un perdón y de una bendición que son el anuncio del amor sin medida de Dios, fundamento de nuestra esperanza.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los animo a vivir con intensidad los días de Semana Santa. Que la contemplación de la Pasión y Muerte de Jesús, nos asegure en la esperanza de la resurrección, y nos ayude a ser instrumentos de su consuelo y de su amor para todos nuestros hermanos. Que Dios los bendiga.


1 de abril de 2017

MARÍA, FRUTO DEL ESPÍRITU SANTO

Podríamos decir que María es la esposa del Espíritu Santo. Esto lo dijo San Maximiliano Kolbe, "Padre Kolbe": Desde el primer instante de su existencia, el Dador de las gracias, el Espíritu Santo, estableció la propia morada en su alma, tomó absoluta posesión de Ella y la compenetró de tal modo, que el nombre de Esposa del Espíritu Santo no expresa sino una sombra lejana, pálida, imperfecta, de tal unión" (EK 1224).

María es concebida por el Espíritu Santo, es su Obra y su Fruto. Bien diría el Padre Kolbe que "María es fruto del Espíritu Santo. La Gracia del Padre, revertida por el Hijo y el Espíritu Santo en nosotros, vuelve al Padre desde el Espíritu, en María, y el Hijo - EK 634 -. Y es que una Madre como María nos es necesaria para resguardarnos en ella.

Es verdad que no podemos llegar al Padre sino por Cristo, pero no es menos verdad que para llegar a Cristo necesitamos a María. Es la Madre que nos lo presenta y nos lo enseña. Es la Madre que lo conoce, lo ha tenido bajo su techo y sus cuidados, junto a su esposo San José, y está llena de su Gracia. Es el mismo Espíritu Santo, quien acompaña a su Hijo al desierto, quien se configura con María y la hace participe y mediadora de todas sus Gracias - Ek 1229 -.

Nos resultará imposible acercarnos a Jesús sin María. ¡Cuántas gracias doy el Espíritu Santo que me lleva a conocer a María! Yo, que he vivido mucho tiempo alejado de Ella y casi, si no ignorándola, si dejándola un poco de lado. Y es ella la que me lleva y me adentra en el conocimiento de su Hijo. ¿Es qué alguien lo puede conocer mejor que su Madre? Y, ahora, sorprendentemente, me encuentro escribiendo, no por iniciativa propia sino por encargo, en la Asociación BceP. Me pregunto después de estar inmerso en el camino, ¿no es esto obra de María en el Espíritu Santo?

Madre, te pido intercedas en todos los blogueros de la Asociación, y en todos los que estén abierto a tu Gracia, avivando nuestros corazones y mostrándonos el Amor de tu Hijo Jesús, entregado a su Pasión y Muerte para salvarnos. Transforma por la Gracia del Espíritu nuestros corazones y llevarnos a la vivencia de cada día en la Voluntad del Padre. Amén.