23 de septiembre de 2017

EL SILENCIO DE MARÍA

Es difícil permanecer en silencio. Al menos, no es fácil. Permanecer no sólo callado, sino en paz y dejando que el tiempo se pare, permaneciendo absorto, mudo, vacío de todo lo del mundo, para llenarte de Dios. Sí, realmente se hace difícil. Y la Virgen, dice la Escritura que permanecía en silencio guardando todo aquello que le sorprendía en silencio -Lc 2, 16-21-.

Mirando a María, mi Madre, aprendo de ella que guardar silencio es muy bueno y provechoso. Sobre todo cuando no entiendo y cuando lo comunicado viene de Dios. Porque, Dios, nuestro Padre también, no se equivoca y siempre quiere lo mejor para cada uno de sus hijos. Somos criaturas del Señor. Nos ha creado con mucho amor y, por lo tanto, nos quiere salvar.

Y ha empezado su Plan de Salvación escogiendo a María. María, nuestra Madre, distinguida por su humildad. María que hizo de su vida un silencio de servicio y de entrega. María, que ofreció su vida según la propuesta que Dios le hizo. María, que ofreció su joven cuerpo para que fuese la morada del Dios encarnado, hecho Hombre, y bajado a la tierra para salvarnos a ti y a mí. A todos los hombres y mujeres del mundo.

A hombres y mujeres abiertos a su Palabra, y dispuestos a guardar silencio conservando esta Palabra de Dios en nuestros corazones. A ejemplo de María, que hablando poco ha llegado al corazón de todos, y nos anima a seguir a su Hijo para, imitándole, seamos capaces de llevar su Palabra, como su Madre, a todos aquellos con los que nuestras vidas se cruzan.

María, que habló, mas que con sus palabras, con su cuerpo, con su mirada, con sus gestos, con su servicio, con su misericordia, con su entrega y, sobre todo con su amor. Aprendamos a hablar como María. Contemplemos su silencio y sepamos ponerles palabras humildes con la sabiduría bajada del cielo para que, como ella, llevemos a su Hijo a todos los que se presentan en nuestras vidas.

20 de septiembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

La esperanza nos mantiene vivos, y nos empuja en el verdadero camino. Porque, como nos dice el Papa hoy, cree y confía que el Señor cumplirá su Palabra, y vendrá a buscarnos y a darnos esa vida eterna llena de gozo y plenitud llevándonos junto al Padre.

No te desanimes, te dice el Papa Francisco, y camina convencido de que el Señor vendrá y cumplirá su Palabra. Él no miente y lo que dice, lo cumple. En Él se han cumplido todas las promesas y profecías, hasta su Muerte y Resurrección. No pierdas tu esperanza, ni pienses que lo que haces se va a perder. Todo tiene valor ante los ojos de Dios, incluso tu fracaso como ocasión de reconocerte humilde e iniciar de nuevo el despegue y volver al verdadero camino. Él te espera, como nos dice el Papa, con los brazos abiertos. Cree y confía en Él. No te defraudará.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 20 de septiembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy tratamos sobre el tema «educar a la esperanza», por eso usaré el tú, imaginando conversar con un joven o con cualquier persona dispuesta a aprender.

¡Donde Dios te ha plantado, espera! No cedas al desánimo. Recuerda que el enemigo que tienes que derrotar está dentro de ti. Cree firmemente que este mundo es un milagro de Dios, que él nos da la gracia de realizar nuevos prodigios, porque la fe y la esperanza caminan juntas. Confía en Dios Creador, que llevará su creación a cumplimiento definitivo, en el Espíritu Santo que guía todo el bien, en Cristo que nos espera al final de nuestra existencia.

Nunca pienses que has luchado en vano, que al final de la vida nos espera el naufragio. Dios no nos engaña, llevará a plenitud, como una eterna primavera, la esperanza que ha puesto en nuestro corazón. No te quedes paralizado, levántate, camina, confía, Sueña. Sé constructor de paz y no de odio o división. Ama a tu prójimo, respeta el camino de cada uno, sé compasivo y justo. Sueña con un mundo nuevo. Pide a Dios la gracia de ser valiente. Recuerda que Jesús venció por nosotros al miedo, el enemigo más grande contra nuestra fe. Reconoce que por el Bautismo tu vida pertenece a Cristo y él vive en ti, y a través tuyo, con su mansedumbre, quiere someter a los enemigos del hombre: el pecado, el odio, el crimen, la violencia.

Recuerda que no eres superior a nadie y que, como cristiano, eres hermano de todos. Cultiva ideales y sé fiel a ellos. Y si te equivocas, no dudes en levantarte siempre, pues no somos infalibles, y el Hijo de Dios ha venido para rescatarnos a todos. Vive, ama, cree, sueña. Dios es tu amigo, y con su gracia, nunca caigas en la desesperación.
* * * * *
Ayer un terrible terremoto ha asolado México, ―vi que hay muchos mexicanos hoy entre ustedes― causando numerosas víctimas y daños materiales. En este momento de dolor, quiero manifestar mi cercanía y oración a toda la querida población mexicana. Elevemos todos juntos nuestra plegaria a Dios para que acoja en su seno a los que han perdido la vida y conforte a los heridos, sus familiares y a todos los damnificados. Pidamos también por todo el personal de servicio y de socorro que prestan su ayuda a todas las personas afectadas.
Que nuestra Madre la Virgen de Guadalupe con mucha ternura esté cerca de la querida nación mexicana.


16 de septiembre de 2017

EN EL CAMINO, JUNTO A MARÍA


(Lc 2,33-35)

María, la Madre de Jesús, y también Madre nuestra, no sólo nos acompaña en el camino sino que también nos sirve de guía, ejemplo, testimonio y Madre. Ella que, desde la boda de Caná -Jn 2, 1-11-, indicó la hora para que Jesús irrumpiera públicamente convirtiendo el agua en vino, también hoy nos indica a nosotros que el camino de nuestra vida está en seguir a su Hijo.

Ella que, al pie de la Cruz, supo soportar, por la Gracia del Padre, el sufrimiento y sacrificio de su Hijo, tal y como años atrás le había profetizado el viejo Simeón -Lc 2, 33-35-, nos transmite la actitud, el camino y el testimonio de perseverar y confiar en su Hijo Jesús.

Por eso, María es Madre, y ya sabemos cómo se comportan las madres. Pero en María, la Madre de Dios, su forma de mirarnos, acompañarnos y arroparnos es especial, porque la Madre del Señor, llena de su Gracia, es especial. Su ternura, su sencillez, su paciencia, delicadeza, constancia, humildad y generosidad nos llena de fortaleza, de luz, de esperanza y alegría para, también como Ella, ver y entender que la Cruz, donde Ella acompañó y vio morir a su Hijo es signo de liberación y salvación.

Por eso, Madre, acompáñanos y guíanos por el camino que, junto a tu Hijo, Tú supiste recorrer, primero como Madre, y luego como fiel discípula. Un camino de cruces, que comienza en Él y termina en Él. Amén.

13 de septiembre de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa Francisco, nos habla de su reciente viaje a Colombia. Un viaje realizado con el objetivo de dar el primer paso, como nos cuenta el Papa, para establecer la paz y la concordia en un país que lleva cincuenta años de conflictos internos. Se hace necesario la paz, porque sólo en la paz se puede hacer presente la vivencia del amor.

Ha sido un viaje lleno de esperanza y de testimonios de un pueblo que lucha por la paz, y el Papa ha querido, con su presencia, bendecir ese espíritu de lucha y de esperanza que toda Colombia desea que se alcance.Unámonos al Papa en la oración al Padre, para que prevalezca los deseos de paz y todos contribuyan con sus esfuerzos a establecerla. Leamos lo que nos dice el Papa.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 13 de septiembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy deseo hacerles partícipes de mi reciente Viaje Apostólico a Colombia. En primer lugar, quiero agradecer desde aquí al Presidente por su invitación a visitar ese país, a las Autoridades, a los obispos y a todos cuantos han colaborado para hacerlo posible, y muy especialmente al pueblo colombiano por su acogida, su alegría y su afecto.

El lema del Viaje era «Demos el primer paso», y miraba al proceso de reconciliación que vive hoy Colombia para poder salir de 50 años de conflicto interno. Con mi visita quise bendecir el esfuerzo de ese pueblo, confirmarlo en la fe y en la esperanza, y recibir su testimonio, que es una riqueza para mi ministerio y para toda la Iglesia.

He podido contemplar los deseos de paz y de vida de tantos niños y jóvenes, en quienes exulta la esperanza. He podido encontrar también a los Obispos de esta nación y a los representantes del CELAM, para alentar su labor.

En la etapa culminante de mi viaje, Villavicencio, hemos oído el conmovedor testimonio de los mártires y hemos visto el cuerpo mutilado del Cristo de Bocayá, esto nos ha recordado que la paz se funda, ante todo, sobre la sangre de testigos del amor, de la verdad, de la justicia y de la fe.
En Medellín y Cartagena, el tema ha trascendido a la misión y al servicio, con insignes ejemplos de vocación y de seguimiento de Jesús, que hoy como ayer se entregan a los más pobres y se consagran a la promoción humana integral.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en especial a los provenientes de España y Latinoamérica, y muy especialmente a los colombianos que veo allá. Confío a todos a la Virgen de Chiquinquirá, que ella pueda ayudarnos a dar el primer paso hacia un mundo más justo y en paz. Que Dios los bendiga.

9 de septiembre de 2017

MARÍA, CENTRO DE UNIDAD Y ESPERANZA

Ella estaba al pie de la Cruz, y junto a ella algunas mujeres y Juan. Ella era, en ese momento, centro y nexo de unidad entre todo el grupo que seguían a su Hijo. En ella se sostenían agrupados en torno al dolor y sufrimiento de la Madre. Atraídos por su soledad silenciosa permanecían juntos a ella, firmes y pacientes a los pies de la Cruz. Unidos a la Pasión del Hijo de María, que ella compartía e invitaba a todos a vivir ese dolor de fe y esperanza.

Ella era la dolorida, la Madre, viuda y ya sin el Hijo. La soledad de María de la que emanaba ese grito de convocatoria a la unidad y esperanza de todos aquellos que, como los de Emaús, habían emprendido el camino de regreso a lo viejo, a la costumbre, a la rutina y a una vida resignada y desesperanzada.

Y, en ella, permanecen esperanzados y unidos. María fue en aquellos tres días, previo a la Resurrección, la clave de la esperanza y la firmeza. María asumió todo el dolor, después de la muerte de su Hijo, entrelazando al grupo dolorido, desorientado, desencantado y perdido en la desesperanza. María estaba al pie de la Cruz, y su dolor, en lugar de dispersar, unía y fortalecía. ¡Madre del dolor y sufrimiento, ayúdanos a sostenernos en la fidelidad y esperanza en tu Hijo! María sirvió de pausa, de paréntesis, de silencio y firmeza. María esperó y ayudó a espera hasta el momento de la Gloria, del triunfo, de la Vida y la Resurrección.

Y fue ella la que, ocupando el centro de su Hijo, acogió, unió y esperó el regreso del Mesías, del Libertador, de Hijo de Dios Vivo que se había hecho Hombre dentro de su seno. Para, de nuevo, acogerlo y presentarlo a aquellos discípulos despistados, indecisos y faltos de la fe que María guardaba en silencio dentro de su corazón.

Madre de fe y unidad, muestranos el camino de la paciencia y fortaleza para perseverar en la fe sin desfallecer. María, luz y esperanza de resurrección, pues tu semblante, Madre, aún siendo de dolor y sufrimiento, traslucía paz y confianza en aquella promesa que, treinta y tres años, aproximadamente, le había anunciado Dios por medio del Arcángel San Gabriel.

María, Madre de Dios y Madre nuestra, intercede por nosotros para que perseveremos fieles a tu Hijo. Amén.

2 de septiembre de 2017

MARÍA, UNA MUJER DE FE

¿Por qué nos cuesta rezar? ¿Por qué nos cuesta escuchar, comprender, ser paciente, amar...etc? Todo es cuestión de fe. María creyó lo que le anunció el Ángel Gabriel, eso fue así porque unos días después, su prima Isabel lo descubrió en su saludo correspondiendo a su visita: “Feliz tú, que has creído lo que se te ha dicho de parte del Señor” (Lc 1, 45). 

Y esa fe la lleva a seguir los pasos que el Espíritu Santo le va marcando. Y esa fe le motiva a ser obediente, humilde y confiada en las palabras del Ángel Gabriel. Ella cree, aunque la fe no deja de tener sus lagunas de oscuridad, pues dejaría de ser fe si todo está claro como tener cara a cara al Señor. Toda su vida es un camino de fe. De la misma manera que para el creyente tiene que ser lo mismo.

Ver a Dios a través de la fe es oración. Oramos, cuando, por la fe, nos relacionamos con Dios y nuestra vida se mueve en el estilo de la Vida de nuestro Señor Jesús. La fe es la que mantiene nuestra esperanza y la hace vida y realidad. María es un rosario de fe lleno de Gracia, porque el Señor está con ella y hace el milagro de la encarnación porque, su fe, es la que permite a Dios encarnarse en Naturaleza Humana para la redención de los hombres.

Madre, quisiera ser un hijo/a digno de ti, y tener tu fe, sosteniéndome en ella y tratando de ver a Dios a través de mi poca y pobre fe. Por eso, ¡Madre!, a tu lado quisiera aprender a tener paciencia, a sostener mis momentos oscuros y de dudas bajo tu manto, sin desesperarme, sin alborotos, sin impaciencias y en el mayor de los silencios. Confiado en que volverá la calma, la serenidad y la paz. Confiado en que la fe es abandonarme en las Manos del Espíritu Santo y dejarme guiar por Él. Esperándole pacientemente.

¡Madre!, mujer de fe, enséñame a ser paciente y a esperar confiado que el Espíritu de Dios vaya aclarando mi camino, porque Él es precisamente eso, Camino, Verdad y Vida. Amén.

30 de agosto de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Ese encuentro con Jesús, del que nos habla hoy el Papa Francisco en su audiencia, es el amor primero que nos ha cautivado y entusiasmado hasta llenarnos nuestro corazón de gozo y alegría. Ese amor primero que no debemos dejar de desaparecer ni de olvidar. Ese encuentro con Jesús que nos llena de esperanza, y que, cuyo recuerdo, debe siempre animarnos, esperanzarnos y descubrirnos nuestra vocación.

Vocación que debe estar siempre apoyada en el gozo y la alegría de estar con el Señor. Y lo estamos en la oración y los sacramentos. De forma especial, la Penitencia y la Eucaristía, donde iniciamos siempre ese hermoso recuerdo vivo de la primera vez que nos encontramos con Él. 

Gracias, Santo Padre, por estas hermosas palabras que nos avivan y nos traen la memoria de nuestro primer encuentro con el Señor. Que sea siempre para nosotros la llama que aviva nuestro fuego de gozo y esperanza en Xto. Jesús.



PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 30 de agosto de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy reflexionamos sobre la relación entre la esperanza y la memoria de la vocación. Los primeros discípulos de Jesús recordaban de forma nítida el momento de su llamada.

Juan y Andrés escucharon cómo su maestro Juan el Bautista decía de Jesús: «Ese es el Cordero de Dios». Esta fue la chispa que dio comienzo a su historia de seguimiento. Ellos iniciaron a estar con él y muy pronto se transformaron en misioneros, haciendo que sus hermanos Simón y Santiago también siguieran a Jesús.

Nosotros, ¿cómo podemos descubrir nuestra vocación? Se puede hallar de muchas formas, pero toda vocación, ya sea al matrimonio, al sacerdocio o a la vida consagrada, comienza con un encuentro personal con Jesús, que nos llena de inmensa alegría. El Señor no quiere que lo sigamos sin ganas, sino con el corazón lleno de gozo, y esa felicidad de estar con él es la que evangeliza el mundo.

El cristiano, como la Virgen María, conserva en su corazón la llama del primer encuentro con el Señor, y ante las pruebas de la vida vuelve a ese sagrado fuego, que lo conforta y que fue encendido una vez para siempre.
* * *
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Los animo a que se acuerden de ese primer encuentro con Jesús en sus vidas, para que puedan reavivar ese fuego de amor, que los invita a seguirle con alegría y que es llama de esperanza.


Muchas gracias.

27 de agosto de 2017

¡MADRE, MUÉSTRAME A TU HIJO!

En muchas ocasiones nos valemos de la madre para conocer al hijo. Con frecuencia, si queremos introducirnos en algún ambiente concreto usamos la influencia de algún conocido cercano a esa persona con el propósito de que nos lo presente y conocerlo. Acercarnos a Jesús es la ocasión de pedir a su Madre que nos lo presente. Nadie como ella sabe de sus pensamientos y enseñanzas.

Tu, María, has sido elegida para ser su Madre, y junto a tu esposo José, han formado esa Familia que ha sido la primera escuela de Jesús. Quienes mejor que ustedes, sagrados padres, para enseñarnos la identidad Divina del Hijo enviado a redimir del pecado a todos los hombres. Por eso, ante la pregunta que nos hace Jesús en el Evangelio, no he podido resistir la tentación de mirarte a ti, María, Madre del Cielo.

Porque, sólo tú eres la Persona que mejor lo puedes presentar y dárnoslo a conocer. Tú, que seguiste sus pasos tan fielmente; tú, que supiste callar en silencio todas aquellas acciones y actos que te sorprendían y no entendías; tú, que supiste obedecer la llamada del Dios Padre y que ofreciste tu seno para albergar a ese Hijo, al que has presentado al mundo. Tú, Madre del Cielo, presentame a tu Hijo y dásnolo a conocer.

Yo quiero seguirlo como tú, y serle fiel como tú. Yo quiero obedecerle en silencio, en esas noches oscuras de mi vida, cuando me fe se vea algo alterada y apagada. Yo quiero seguir tus mismos pasos, Madre del Cielo, y soportar todos esos momentos de dudas, de oscuridades, de desasosiego, de incomprensiones que tú supiste soportar y superar en la fe de tu Hijo, el Señor Jesús.

Yo quiero ser fuerte como tú y responder a su pregunta como Pedro, dejando llevar y asistir por la Fuerza y el Poder del Espíritu Santo. Madre, ¿a quién acudir sino a ti, la Madre que siempre nos acoge y nos das las templanza, la paciencia y el calor, para, serenos, sufrir con paciencia esas oscuridades que nos quiere alejarnos de tu Hijo, el Señor. El Hijo de Dios Vivo, que nos salva de la esclavitud del pecado. Gracias Madre del Cielo.

23 de agosto de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy las palabras del Papa nos llenan de esperanza y alegría. Y nos llenan, porque son palabras que descansan y se apoyan en las Palabras de nuestro Señor. Él nos espera para darnos Vida Eterna. En el Evangelio de -Mt 19, 23-30- Jesús nos promete heredar Vida Eterna: "El que por Mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredara la Vida Eterna".

Nuestra vida tiene una meta y un sentido, nos recuerda el Papa, y sin esa meta nada se sostiene y nuestra esperanza no tiene donde apoyarse. Y un hombre sin esperanza es un hombre a la deriva y camino hacia la muerte. Que gran alegría y esperanza leer esas palabras del Papa que nos recuerda que Jesús nos espera para enjugar nuestras lágrimas y daros descanso en nuestras luchas y fatigas. Pero, más todavía, y donde nuestra esperanza descansa es en la Palabra del Señor que nos promete Salvación y Vida Eterna. Él es el Camino, la Verdad y la Vida.




PAPA FRANCISCO 
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 23 de agosto de 2017

Saludos:
Queridos hermanos:

En la catequesis de hoy hemos considerado cómo la esperanza cristiana está abierta a la novedad más grande, porque está abierta a Dios que sabe crear siempre cosas nuevas y sorprendentes en nuestra vida y en la historia.

La Biblia nos muestra que el camino del creyente tiene una meta y un sentido. Es la Jerusalén del Cielo, donde nos espera lleno de ternura para enjugar nuestras lágrimas y darnos descanso en nuestras luchas y fatigas. Frente a tanto sufrimiento en el mundo, a tantos niños que sufren por la guerra, al llanto de las madres, a los sueños rotos de tantos jóvenes, a las penurias de tantos refugiados, la esperanza cristiana nos asegura que tenemos un Padre; tenemos un Padre que llora y se apiada de sus hijos, que nos espera para consolarnos, porque conoce nuestros sufrimientos y ha preparado para nosotros un futuro distinto.

La esperanza nos lleva a creer con firmeza que la muerte y el odio no tienen la última palabra. Que el mal al final será eliminado como la cizaña del campo. Y, sobre todo, nos da a Jesucristo que nos acompaña y consuela en nuestro camino.
* * *
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. Por intercesión de santa Rosa de Lima, cuya fiesta celebramos hoy, pidamos a la Virgen María que aun en medio de las dificultades y oscuridades de la vida mantengamos encendida la luz de la esperanza, la certeza de que Dios es nuestro Padre y nunca nos abandona. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

19 de agosto de 2017

MARÍA, LA MADRE QUE ESTÁ EN LOS CIELOS

Tener una Madre en el Cielo es una Gracia de Dios. Uno se siente mejor cuando sabe que alguien que le quiere está en el Cielo. Es verdad que sabemos, por la revelación, que Dios nos quiere y nos salva por amor, pero, María, es la Madre de Dios, y la que ha dado su vientre al Hijo de Dios, hecho Hombre como nosotros.

María, que con su Hijo, emprendieron el camino de salvación para todos los hombres. María, elegida para ser corredentora con su Hijo, El Señor Jesús, y entregar su vida para, por la Gloria de Dios, salvar a todos los hombres. María, subida al Cielo por los méritos de su Hijo, y por su respuesta humilde y sumisa a la Voluntad de Dios. María, Madre de todos los hombres, espéranos e intercede por todos tus hijos de la tierra para que podamos un día encontrarnos contigo en el Cielo.

Madre, enseñanos a ser obedientes y perseverantes. Obedientes en verdad y justicia. Intercede para que sepamos discernir y separar lo que no debemos obedecer,de lo que sí debemos obedecer. Ayúdanos a vivir en la verdad, que se encuentra siempre en lo justo, y a saber distinguir la mentira, lo falso y engañoso. Madre, guianos a vivir en el estilo de tu Hijo, para que, llegada nuestra última hora, seamos también llevados al cielo para encontrarnos contigo.

Madre, acompáñanos como hiciste con la Iglesia de tu Hijo, reuniéndonos en torno a ti, para no dispersarnos ni separarnos. Y perseverar juntos y unidos, fortalecidos en la Palabra, en la oración y en el alimento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, a fin de que seamos convocados a reunirnos contigo y con Él en el Cielo. 

Con esa alegría seguimos el camino de salvación marcados y señalado por tu Hijo, nuestro Señor Jesús, confiados en que, por la acción del Espíritu Santo, llegaremos un día también al encuentro en el Cielo contigo, Madre, junto a tu Hijo y Padre Dios. Amén.

12 de agosto de 2017

MARÍA, MADRE DE LA ESPERANZA


Cuánto hace falta una madre. Una madre que, acogiéndonos, nos dé paz y esperanza. Cuánta necesidad de cariño, de escucha, de paciencia, de consejos y de orientación. Cuanta ausencia de esa madre, que echamos de menos, y de ese calor que su cobijo y cercanías nos dan. Por eso, María, Madre de la esperanza, a ti recurrimos cuando nuestras madres de la tierra, desconcertadas y necesitadas de auxilios, imploran tu ayuda. Porque, ellas también te necesitan.

Y, cuánto más, cuando nuestras madres de la tierra se ausentan y nos dejan huérfanos de ese calor de madre que tanto necesitamos. Tú eres la Madre que siempre estás a nuestra lado, y la madre que tanto necesitamos. A ti recurrimos necesitados de tu intercesión, porque tú eres la Madre que nos entiende y nos das cobijo ante estas tempestades de nuestros corazones que nos amenazan con destruirnos y perdernos.

Corazones rotos y desesperados y egoístas. ¡Madre, ruega por nosotros para que, auxiliados por el Espíritu Santo, sepamos aislarnos del mal y perseverar en el camino que nos lleva a la presencia de tu Hijo Jesús. Madre, ruega por nosotros e intercede para que, junto con la Fe, y la Caridad, seamos agraciados, por la Gracia de Dios, de esa virtud teologal de la esperanza. Esa esperanza que tú siempre tuviste presente en tu vida y que fortaleció tu camino fiel y obediente a la llamada de Dios.

Madre, tú que fuiste fiel, obediente y humilde; Madre, tú que llenaste tu vida de esperanza, dócil y perseverante en ser fiel a la Palabra y mandatos del Padre. Madre, tú que fuiste revestida de esas virtudes de Fe, Esperanza y Caridad.

 Madre, Madre de la esperanza, ruega por nosotros y también por nuestros hijos, para que sean iluminados y alumbrados sus caminos y vean que sólo el camino que lleva a un encuentro comprometido con tu Hijo, es el camino que conduce a la única y verdadera felicidad. Amén.

9 de agosto de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Sin el perdón de Dios, expresado y manifestado en su Hijo, nuestro Señor Jesús, nuestras esperanzas serían vanas. Necesitamos ser perdonados, y esa ha de ser nuestra actitud ante la Misericordia de Dios. Porque, todos somos pecadores, y necesitamos darnos cuenta de esa nuestra condición pecadora, para, humildemente y postrados a sus pies suplicar esa hermosa Misericordia.

La Iglesia, formada por hombres y mujeres pecadoras, nos dice el Papa Francisco, se hizo posible porque sus miembros experimentaron esa Infinita Misericordia del Señor. Pedro, Pablo, Mateo, Zaqueo, la Samaritana... continúa el Papa, experimentaron esa Misericordia y se acogieron con humildad a ella.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 9 de agosto de 2017



Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre el perdón como motor de nuestra esperanza. Jesús en el Evangelio, con un corazón misericordioso, se conmueve ante el dolor de los que sufren y sale al encuentro de los pecadores.

La cercanía del Señor hacia los descartados, especialmente hacia los pecadores, recibió las críticas de sus coetáneos, que lo tacharon de blasfemo por arrogarse el poder de perdonar pecados. Ante esta incomprensión, el Hijo de Dios murió en la cruz para perdonar nuestras faltas y para que podamos ser auténticamente libres.

La Iglesia no se formó por hombres intachables, sino por personas que pudieron experimentar el perdón de Dios. Pedro aprendió más de sí mismo cuando cayó en la cuenta, al cantar el gallo, de lo que había renegado a su maestro, que cuando se mostraba superior a los demás con sus ímpetus y formas espontáneas. También Mateo, Zaqueo y la Samaritana, pese a sus fallos, sus pecados, recibieron del Señor la esperanza de una nueva vida al servicio del prójimo.

Hermanos, todos estamos necesitados de la misericordia de Dios, una fuerza que nos transforma y nos devuelve cada día la esperanza.


Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Veo que hay españoles, que hay panameños, mexicanos, chilenos, colombianos. ¡Cuántos latinoamericanos hay hoy! Los exhorto a ser testigos de ese amor en medio de los hermanos y anunciadores de la misericordia que el Señor no niega a nadie. Que Dios los bendiga y bendiga a sus naciones.

5 de agosto de 2017

MARÍA, REINA DE LAS NIEVES

María, Virgen de las Nieves, Madre y Señora nuestra. Madre que siempre nos das cobijo y, tras tu silencio, al igual que tu Hijo, como cordero al matadero, aceptas tu mediación y permaneces a su lado fiel, obediente y firme. Y nos aunas a todos nosotros, alentándonos y dándonos ánimos y fortalece. María, Madre que en los días de niebla y tempestades calientas nuestro corazón y nos sostiene al pie de la cruz para, siguiendo el rastro de tu Hijo, permanecer fieles a su Palabra.

Madre, que soportas todos nuestros errores, indiferencias y pecados unida a tu Hijo, nuestro Señor, y que al pie de la Cruz, con Él y, por su Gracia, has sido corredentora para el perdón de nuestros pecados, danos tu calor en estos días de frío y tormenta espiritual donde nuestra alma se tambalea y se pierde rodeada de niebla y oscuridad.

María, hoy muchos pueblos celebran tu fiesta bajo la advocación de la Virgen de las Nieves. Tú siempre está presente en todos los lugares donde esté la Iglesia, porque eres la Madre que nos cobija y nos sostienes unidos. A ti se te ha pedido muchos favores y milagros, como ocurrió cuando se instalaron los vecinos del pueblo de los Valles de Santa Catalina, en la isla de Lanzarote, que huían de los volcanes de Timanfaya. Fue, entonces, cuando se retomó la devoción de la Virgen de las Nieves en este lugar, a partir de 1829, aunque con algunos altibajos, se mantiene hasta la fecha. En 1966 se demolió y se construyó una nueva ermita, diseñada por el arquitecto lanzaroteño Enrique Spínola, que sigue albergando a la virgen, una talla del siglo XVII. Tu presencia está llena de vivencias y historia en muchos pueblos del universo.

María, bajo la advocación de las Nieves, gracias, como hijo, te damos por tu presencia, por tu obediencia, por tu fidelidad a la Voluntad de Dios, por tu "Sí" que nos trae la salvación y por tu ampara y cobijo. Madre, gracias, porque por y a través de ti llegamos a tu Hijo.

3 de agosto de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, el Papa Francisco, nos habla del compromiso de nuestro Bautismo. Por él renacemos a la Vida de la Gracia, y por él somos fortalecidos en el Espíritu Santo para la lucha de cada día contra los poderes del mal y del pecado.

Vivir fieles a nuestro compromiso bautismal es la mejor opción que podamos tomar, porque, por él, renacemos a una vida nueva que nos hace hijos de Dios. Y siendo fieles a nuestro compromiso, hemos de llevar a Xto. Jesús al mundo. Tal y como nos recuerda hoy el Papa:  hemos de ser "cristoforo", portadores de Xto. al mundo. Y en el Sacramento del Bautismo encontramos las fuerzas necesarias para transmitir esa Gracia de salvación a todos los hombres.




PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Miércoles 2 de agosto de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre el Bautismo como puerta de la esperanza. Estamos hablando desde hace un par de meses sobre la esperanza. Por medio de este sacramento se nos abre el camino del encuentro con Cristo, luz de nuestras vidas. La Iglesia lo representa por medio de una vela, que se enciende del cirio pascual, el cual nos recuerda la resurrección de Cristo. Esa luz es un tesoro que debemos conservar y transmitir a los demás.

Los cristianos vivimos en el mundo y no estamos exentos de oscuridades y tinieblas. Sin embargo, la gracia de Cristo recibida en el Bautismo nos hace salir de la noche y entrar en la claridad del día. La exhortación más bella que podemos hacernos unos a otros es la de recordarnos nuestro bautismo, porque por medio de él hemos nacido para Dios, siendo criaturas nuevas.

El cristiano está llamado a ser «cristóforo», significa portador de Cristo al mundo. A través de signos concretos, manifestamos la presencia y el amor de Jesús a los demás, especialmente a los que están atravesando situaciones difíciles. Si somos fieles a nuestro Bautismo, difundiremos la luz de la esperanza de Dios y transmitiremos a las futuras generaciones razones de vida.


Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica.
Los invito a recordar su Bautismo, la fecha de su Bautismo, y a ser luz de Cristo para los demás, siendo portadores de la vida nueva recibida en el Bautismo, para que los que sufren y los descartados de la sociedad puedan percibir a través de nuestro testimonio de vida la claridad de la esperanza en Cristo.
Muchas gracias.


29 de julio de 2017

MARÍA, MADRE HUMANA


No eres, María, una Madre venida del Cielo, ni una Madre espiritual o angelical. ¡No!, eres una Madre terrenal, humana, de carne y hueso como yo y todos los hombres y mujeres de este mundo. Y con todas las características del ser humano. Eres la hija de Joaquín y Ana, tus benditos padres, que, por la Gracia de Dios, tu madre Ana te concibió humanamente.

Una joven, terrenal y humana, que mirada y elegida por Dios, fuiste escogida para ser la Madre de Jesús, el Mesías enviado para salvar al mundo. Y, tú, sin titubeos, entregaste tu seno y tu vida para responder a esa grandiosa misión para la que Dios te eligió. Y a ello entregaste todos tus proyectos e ilusiones para, pospuestos, poner en el centro de tu vida el proyecto que Dios había pensado para ti. Nada más y nada menos que ser su Madre durante su estancia y paso por la tierra.

Y, cargada de humanidad, como cualquier humano, fuiste revestida y adornada por los atributos y virtudes que corresponde a una Madre de Dios. Inmaculada y llena de Gracia, y en la presencia del Señor, que está siempre contigo. Bendita entre todas las mujeres y bendito el Fruto de tu vientre, nuestro Señor Jesús.

Santa María, Madre de Dios, y de todos los hombres,  ruega por nosotros, pecadores. Ahora, y también en la hora de nuestra muerte. E intercede por todos nosotros, tus hijos, que quieren seguir tus pasos, para servir al Señor, tu Hijo, tal y como tú lo hiciste. Siguiendo tu ejemplo, tu entrega, tu sencillez, tu humildad, tu fortaleza, tu perseverancia, tu obediencia y  tu fidelidad. 

Madre, que nos acompañas en los dolores y sufrimientos, que tu experimentaste y supiste soportar con entereza y esperanza. Intercede por todos nosotros, tus hijos, para también, acompañados por ti, sepamos soportar con esperanza, fortaleza y perseverancia hasta la espera de tu Hijo, que nos salva para la Vida Eterna. Amén.

22 de julio de 2017

MARÍA DE NAZARET

SASSOFERRATO - Virgen rezando (National Gallery, Londres, 1640-50).jpg
María de Nazaret

Cuando me encuentro con tu Palabra, Señor, me acuerdo de tu Madre. Sí, tu, María de Nazaret, te fiaste de la Palabra de Dios. Creíste y te pusiste en sus Manos. Tú, María de Nazaret, te pusiste en camino, para servir a tu prima Isabel, y abrirte así al servicio de la comunidad que tu Hijo formaría más tarde. Tú, María de Nazaret, anunciaste con tu presencia, su Perdona Divina y Humana, llevándolo en tu seno bendito por la Gracia de Dios. Él, el Hijo enviado, contigo, era ya anunciado al mundo.

Su presencia, acompañada de la tuya, María de Nazaret, despertó de gozo y alegría a su primo Juan, que saltó de júbilo y gozo en el seno de Isabel, su madre. Juan, dentro del seno de su madre Isabel, recibió también el aviso de la presencia del Señor.

Tú, María de Nazaret, escuchaste la llamada de Dios, y la llevaste a tu vida. Y la dejaste hacer en tu camino, y la diste a conocer a todos los que a ti se acercaban. Eres la Madre que acompañas y que animas a caminar hacia el encuentro con tu Hijo. Porque, Él es la Vida y la Verdad que encontramos en el camino.

Hoy, día de santa María Magdalena, primera y mujer, que anunció la Resurrección de Jesús, quiero mirar para ti, Madre de Nazaret y del Nazareno, porque tú fuiste la madre que le acogiste y le diste tu seno, para que se hiciera vida en este mundo. Y para que, por tu Sí, nos abriera la puerta de la libertad y de la vida, liberándonos del pecado y salvarnos para la Vida Eterna. Amén.

15 de julio de 2017

MARÍA, REINA DEL MAR

María, Madre de los mares y Madre de todos aquellos que pasan mucho tiempo de sus vidas surcándolos y arriesgando sus vidas. María, Madre a la que invocamos en esos momentos de riesgos y de peligros. María, Madre intercede por todos esos hombres, del color que sean, y ponlos en el camino de tu Hijo, Redentor y Salvador.

María, Madre del Carmen, bajo cuya advocación te veneran los hombres del mar, orienta el rumbo de sus naves por el verdadero camino de salvación, que desemboca en el puerto del Corazón de tu Hijo. María, Madre de todos los marineros y trabajadores del mar, abre los corazones de todos esos hombres y sus familias, para que, siguiendo tus mismos pasos acojan la Palabra de Dios, tal como tú, Madre, lo hiciste, y oriente sus vidas tras el rumbo que conduce a tu Hijo.

María, Virgen del Carmen, que el recuerdo de tu celebridad no sea una fiesta más, sino el comienzo de una nueva travesía. Quizás, la más importante de nuestra vida, y que sea capaz de orientar el rumbo de nuestra vida por el mar del amor y la misericordia que nos lleva al encuentro con tu Hijo Jesús.

Una travesía que, a pesar de las tempestades, embestidas y sacrificios, seamos capaces de sortear y soportar las olas de las tentaciones y sufrimientos hasta llegar al puerto donde podamos encontrarnos con el tu Hijo, nuestro Señor. El Mesías y Salvador del mundo.

María, Madre protectora, que tu fiesta sea una fiesta consecuencia de sabernos protegidos y acompañados por tu amor, y un camino, donde aprendamos de ti esa respuesta sincera, humilde y consecuente que diste al Señor.  Y nos abramos a esa acogida de su Palabra, para responder como tú nos enseñas, con tu vida, a responder. Amén.

8 de julio de 2017

MARÍA, MADRE DE JESÚS

María, porque eres la Madre del Señor, ven a mí. María. María, porque supiste decir Sí y creer en la Palabra del Señor, ven a mí y ayúdame a caminar contigo. María, porque diste tu seno y tu vida para acoger la del Señor, alumbra mi camino. María, porque supiste responder con tu vida a lo que Dios te pedía, fortalece mi vida para que yo también, tomado de tu Mano, responda a lo que el Señor me pide.

María, Madre mía, gracias por tu entrega y humildad. María, Madre de todos los hombres, gracias por ser camino de servicio y de fortaleza, que abres senderos para el encuentro con tu Hijo Jesús. María, gracias por perseverar y, sobre todo, creer y confiar en la Palabra de Dios. María, acompáñame para, fortalecido en tu compañía, saber yo también confiar y esperar apoyado en la Palabra de Dios.

María, porque hiciste de la Palabra de Dios, tu camino y tu esperanza, guardando todo lo que no entendías en tu corazón. Y sufriendo, esperanzada, todas las dificultades, que encontrabas en el camino y seguimiento a tu Hijo, perseveraste y te sostuviste firme en la roca de la fe. María, Madre de la fe, que respondes a la llamada que Dios te hace y, a pesar de no entenderla, fuiste fiel a su Palabra. María, ¿qué hacer para responder como tú a la llamada del Señor?

Madre, quiero cantarte un canto de gracias y venerar tu fidelidad a la Palabra. Porque, por ti entró la salvación en este mundo, y, por ti, encontramos el camino para llegar a tu Hijo, verdadero y único salvador del mundo, que, por la Misericordia del Padre, nos perdona y nos salva. María, Madre de Jesús, intercede por nosotros, para que, junto a ti sepamos recorrer el camino que nos lleva al encuentro con tu Hijo. Amén.

1 de julio de 2017

MARÍA, MADRE DE LOS CREYENTES


Tú, María, eres la Madre de la fe. Porque tu fe nos ha traído al Salvador del mundo. Tú, María, por la fe entregaste tu vida y todo tu ser, para, acogiendo a tu Hijo, nuestro Señor Jesús, se hiciese Hombre y diese su Vida por todos nosotros. Tú, María, Madre de Dios y Madre nuestra.

María, Madre nuestra, enséñanos a creer y a fiarnos de tu Hijo Jesús. Enséñanos a mirarlo y observarlo. Enséñanos también a amarlo, y estar dispuestos a dar la vida por Él. Enséñanos a fiarnos de su Palabra, y también a obedecerle. Porque, tú eres maestra en todo eso. Maestra y Madre. Y, como Madre, estás siempre con tus hijos, cuidándolos y enseñándoles el mejor y recto camino para seguirle y llegar a Él.

María, Madre obediente, que a pesar de no entender muchas cosas, las guardabas en tu corazón confiado y abandonado a los brazos del Señor, tu Dios. Enséñanos, Madre, a ser obedientes con los mandatos del Señor, y, a pesar de no se de nuestro agrado, o de no entender muchas cosas, a confiar en la sabiduría y bondad del Señor. Porque la obediencia es el signo de la fe más característico e importante. Obedecer confiados como hacen los niños con sus padres.

María, Madre creyente, intercede por todos nosotros, para que nuestra fe no se estabilice, ni se instale, sino que crezca y camine detrás y al ritmo de la Gracia de tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

28 de junio de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Es muy importante lo que el Papa Francisco nos dice hoy. Un cristiano sin esperanza deja de ser cristiano. Porque el creyente vive de la esperanza. Una esperanza de Vida Eterna en plenitud de amor. Somos personas, como nos dice el Papa Francisco, "contracorriente". Y eso significa que vamos contra los criterios del mundo. Mientras que el mundo emplea la violencia para imponer, corregir o hacer justicia, el cristiano, salvo ser astuto y prudente, como nos dice el Papa, nunca puede responder con violencia.

El cristiano tiene que tener muy claro su meta. Y esta es la cruz, su propia cruz, que debe ser puesta a los pies de la Cruz de su Maestro y Señor. Y esa cruz, la suya, es el resultado de sus propios pecados y testimonio de amor a Dios y al prójimo. Una cruz que muchas veces le llevará a dar su vida por amor. Si no sabe que ese es su camino, fallecerá y se desviará fácilmente. Porque su esperanza se muere y no le mantiene firme, alegre y confiando en la Palabra del Señor.




PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 28 de junio de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy reflexionamos sobre la esperanza cristiana como fuerza de los mártires. Jesús advierte a sus discípulos que serán odiados por seguirle. Los cristianos son hombres y mujeres «contracorriente», que siguen la lógica del Evangelio, que es la lógica de la esperanza. Esto se traduce en un estilo de vida concreto: deben vivir la pobreza, recorriendo su camino con lo esencial, y con el corazón lleno de amor; deben ser prudentes y a la vez astutos; pero jamás violentos. El mal no se puede combatir con el mal.

La única fuerza del cristiano es el Evangelio. En el momento de la prueba el cristiano no puede perder la esperanza, porque Jesús está con nosotros; él ha vencido el mal y nos acompaña en todas las circunstancias que nos toca vivir.

Desde los primeros cristianos, se ha denominado la fidelidad a Jesús con la palabra «martirio», es decir, testimonio. Los mártires no viven para sí, no combaten para afirmar sus propias ideas, sino que aceptan morir solo por la fidelidad al Evangelio. Por eso, no se puede utilizar la palabra mártir para referirse a los que cometen atentados suicidas, porque en su conducta no se halla esa manifestación del amor a Dios y al prójimo que es propia del testigo de Cristo. 


Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Saludo también al grupo argentino que ha trabajado sobre la encíclica Laudato si’ y el diálogo interreligioso, y al integrante islámico de ese grupo: ¡feliz cumpleaños!
Mañana celebraremos la solemnidad de los apóstoles san Pedro y san Pablo, que dieron su vida por amor a Cristo. Pidamos a Dios por su intercesión que nos conceda el don de la fortaleza para seguirle y ser sus testigos viviendo la esperanza cristiana, sobre todo en ese martirio continuo y escondido de hacer bien y con amor nuestras obligaciones de cada día.

Muchas gracias.

24 de junio de 2017

MARÍA ESTABA ATENTA A LA LLAMADA DE DIOS

María estaba atenta a la Voz de Dios. Fue sorprendida, ¿y quién no? al advertir la presencia del Arcángel Gabriel. Lo mismo le ocurrió a Zacarías al ver al ángel del Señor. Quedó sorprendido y lleno de temor. Pero, a diferencia de Zacarías, que dudó de la palabra del ángel, María se rindió, sin comprender nada de lo prometido, a la Voluntad de Dios. Su respuesta no deja duda: "Hágase en mí según tu Palabra"-Lc 1, 26-38-.

Y su respuesta tuvo enseguida respuesta, valga la redundancia, de acción. Inmediatamente se dispuso a servir a su prima Isabel, pues el Arcángel Gabriel le había comunicado el estado de embarazo de ella -Lc 1, 39-56-. Esa prontitud de actuar descubre la fe y la confianza de María en lo que el Arcángel Gabriel le había dicho. No lo dudó, pues quien duda no se lanza a la caminata, proeza dura en aquellos tiempos, arriesgando su vida ante los peligros de aquellos camino y tomándose el tiempo, pacientemente, que le exigía la distancia y el camino. Su fe quedó, como la de Abrahán en el sacrificio de su hijo Isaac -Gn 22, 1-9-, totalmente probada.

Si María es Madre y enseña el camino a sus hijos, conviene preguntarnos: ¿Emprendemos también nosotros el camino que Dios nos ha señalado? ¿No lo sabemos? ¿Estamos a la escucha? Porque, seguro que Dios nos habla, y nos ha encargado algo. Lo que no es seguro si nosotros escuchamos. Estamos en este mundo para algo. Seguramente para subir, como María, nuestra propia montaña, la de nuestra vida, y alcanzar llevar nuestra cruz, la de nuestro camino. 

Y experimentamos que solos, nos es harto difícil, sino mejor, imposible. Necesitamos el concurso de nuestra Madre. Su ejemplo y testimonio; su intercesión y su humildad, para, abiertos a la Gracia de Dios, y auxiliados por el Espíritu Santo, emprender el camino hacia la misión que Dios ha pensado y guarda para cada uno de nosotros. Tengamos confianza y pidamos a nuestra Madre su auxilio e intercesión, para que nuestra agua sea transformada en puro vino y vivamos injertados en su Hijo Jesús. Amén.

23 de junio de 2017

PARÁBOLAS DE MISERICORDIA


De entrada hay que decir que el hecho de que Jesús hable en parábolas ya denota por sí la misericordia de Dios hecho hombre, que se abaja a nuestra condición, y nos habla tal como nosotros hablamos, se explica para que le entendamos. Y se le entiende. 


La Parábola del Hijo Pródigo debiera ser llamada con mucha más frecuencia La Parábola del Padre que ama y perdona. Porque lo que muestra de manera excelsa, a modo de cuadro escénico, es la Misericordia del Padre, siempre dispuesto a perdonar todo. 

“Siempre” y “todo” los podemos considerar sinónimos. Si se perdona todo, se perdona siempre y si se perdona siempre, se perdona todo.

La Parábola también nos muestra la falta de misericordia de los hijos. Del pequeño cuando “decide” que su padre está muerto (las herencias solo se reciben de los muertos). Del mayor porque no quiere perdonar a su hermano, rechaza la invitación a ser misericordioso como el Padre.

La Parábola del Buen Samaritano nos muestra como hacer efectiva esa misericordia. No basta con tener buenas intenciones que se quedan en eso, ni basta con lamentarse de lo mal que está todo y sentir lástima por aquellos a los que les va mal… esas actitudes no son cristianas.

Jesús no formuló un “Tuve hambre y te dio lastima de mí”, “Tuve sed y apagaste la televisión porque no resistías ver mi sufrimiento”, “Fui forastero y me dijiste que una lógica prudencia no te permitía abrirme la frontera y darme acogida”… 

Jesús, qué es el Buen Samaritano, mira con ojos de misericordia y esa mirada la hace efectiva: se acerca, baja de la seguridad de su cabalgadura y se entrega al necesitado. ¿Acaso no es lo que hizo por cada uno de nosotros haciéndose hombre y aceptando por nosotros la Cruz?

La Parábola del Rico Epulón y el Pobre Lázaro nos quiere hacer pensar sibre las consecuencias de nuestra falta de misericordia. Si se nos ha advertido que el Juicio será sobre nuestro amor, bondad y misericordia (Mateo 25), no nos ha de extrañar que el Evangelio muestre una enorme gravedad en nuestras graves omisiones. 

La Parábola de la Oveja Perdida, o quizá de la oveja descarriada, presenta el amor (y perdón) del Buen Pastor que no se conforma con ninguna perdida disimulada en una fría estadística favorable. Como decía el Cardenal Van Thuan, “Dios no sabe de matemáticas”, Él ama y ama.

QUIQUE FERNÁNDEZ

21 de junio de 2017

AUDIENCIA DEL PAPA FRANCISCO

Hoy, por causas ajenas a nuestra voluntad, no hemos podido publicar la audiencia del Papa Francisco. Lo hacemos ahora, aunque un poco tarde, para todos aquellos que quizás por falta de tiempo o cualquier otra causa no han podido leerla y reflexionarla. Con esa intención y buena voluntad lo hacemos.

El Papa nos habla hoy de la importancia de la comunidad. Un comunidad donde los santos, hombres como nosotros, fieles a Jesucristo, han dado su vida y su obrar en el Señor intercediendo también, por la Gracia del Señor, por todos nosotros. Experimentamos esa intercesión en nuestro propio camino, animados por ellos que también, como nos dice el Papa, lo han recorrido descubriéndonos que, siendo fieles y auxiliados en el Espíritu Santo, podemos también recorrerlo nosotros.






PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Plaza de San Pedro
Miércoles 21 de junio de 2017


Queridos hermanos y hermanas:

Nuestra vida como cristianos está marcada por la presencia poderosa de la mano de Dios que nos sostiene. Y, también, por la asistencia discreta de los santos, que son hermanos y hermanas «mayores» que han recorrido nuestro mismo camino, que han sufrido nuestras mismas penalidades y que viven ya para siempre con Dios. Su existencia nos asegura que la vida cristiana no es un ideal inalcanzable, sino que es posible con la gracia de Dios.

La carta a los Hebreos define la presencia de los santos en nuestra vida con la expresión: «una nube ingente de testigos». Ellos nos rodean invisiblemente, y su compañía e intercesión se hace evidente en los momentos culminantes de nuestro caminar cristiano: como en el Bautismo, donde por primera vez se invoca su intercesión para que Dios nos ayude en la lucha contra el mal. En el matrimonio, para que conserve en el amor y la fidelidad a los esposos que inician el «viaje» de la vida conyugal. En la Ordenación sacerdotal, donde toda la Asamblea, guiada por el Obispo, implora su intercesión en favor del candidato. Y así, también en otras circunstancias de nuestra peregrinación.

Somos polvo, pero amasados con el amor de Dios, y que fieles a esta tierra amada por Jesús, caminamos decididamente hacia la patria definitiva, guiados por una sólida esperanza.

Saludos:
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que el Señor nos conceda la gracia de ser santos, de convertirnos en imágenes de Cristo para este mundo, tan necesitado de esperanza, de personas que rechazando el mal, aspiren a la caridad y a la fraternidad. Que Dios los bendiga.